Siguiendo con el hilo del post anterior quiero compartir con vosotros la rutina de noche que seguimos con nuestro bebé (lo que continuamos haciendo y las cosas que hemos cambiado).
Aunque ya os adelanto que el cambio más importante que estamos aplicando desde hace menos de una semana es haberlo cambiado a su habitación.
¡Os cuento!
Cuando os pregunté por Instagram la rutina de noche que seguíais con vuestros hijos el esquema que más se repetía era: baño- cena- cuento- bibe/teta- dormir.
Digamos que nosotros también coincidimos bastante en ese patrón pero en lo que distamos mucho es en los horarios.
Yo trabajo de tardes y a pesar de que desde que soy mami he modificado ligeramente mi horario para llegar antes a casa, cuando lo hago muchos de vuestros hijos seguramente ya estarán dormidos. El nuestro no. No ha habido un solo día de su vida que se haya dormido antes de que yo llegue a casa. De hecho, solo se duerme conmigo. Así que esto marca nuestra rutina.
Su padre lo baña cada día, le pone el pijama y preparan juntos la cena. Empieza a darle de cenar y cuando llego casi siempre los pillo a medias. Acabamos de cenar los tres juntos, lavamos los dientes y ahora, yo me voy con Martí a su cuarto.
Cierro la puerta, encendemos una lamparilla auxiliar para que haya una luz tenue, pongo música relajante en el móvil, le doy un bibe de leche calentita con canela y le leo un par o tres de cuentos.
Digamos que todo esto es nuevo porque antes cuando acabábamos de cenar nos íbamos los 3 juntos al cuarto, apagábamos luces y me ponía a darle el pecho. Ni luz tenue, ni música relajante, ni cuentos…
Ahora mismo lo de los cuentos no nos sirve mucho como herramienta relajante, aunque muchas de vosotras me comentasteis que lo hacéis con vuestros pequeños desde que tenían 6 meses…
Pero todo sea por crear un hilo conductor con la rutina. Estamos en período de prácticas. Keep Calm.
Por cierto, una de vosotras me recomendasteis un libro precioso por sus ilustraciones y la historia, se llama La Mejor Sopa del Mundo de Susanna Isern. ¡Gracias! Lo compraremos seguro.
Algo que no nos funciona de momento tampoco es el biberón con leche calentita. Sueño con la estampa de un niño tumbado en su cuna o en su camita cuyos padres le dan el biberón, se lo toma tumbado y poco a poco se van quedando dormido mientras papá o mamá le lee un cuento o le hacen cuatro caricias.
Meeeeeec. Error. Aquí de momento el amigo me dice que me beba yo el biberón. Pero seguiré intentándolo. No desistiré en el intento.
Entonces llega el momento de sacar la teta y dársela. Como os decía, es raro que ahora se quede dormido así que cuando lo pongo en su cama toca batallar para que se duerma.
Apago la lamparilla y ya nos quedamos a oscuras. Llora. Se mueve de un lado a otro. se tumba en la cama. Lo acaricio. Llora. Se sienta. Se vuelve a tumbar. Le doy golpecitos en el culo. Parece que se ha dormido. No, se vuelve a sentar. Lloriquea. Se tumba. Lo abrazo y me tumbo con él. Se mueve. Le acaricio la cabeza, le toco el pelo… y así hasta 1 hora.
No se duerme solo. No lo pongo en su cama y con todas estos elementos (luz tenue, música relajante, cuento…) se queda dormido. ¡Ojalá! Tampoco quiere chupete, jamás lo ha cogido.
Así que nada, confío en que poco a poco iremos reduciendo los tiempos que necesita para quedarse dormido (SIEMPRE ha sido y sigue siéndolo muy resistente al sueño) y que poco a poco lo hará solo y no necesitará tanta ayuda. Pero mientras tanto, mami como siempre estará a tu lado.
PD- Lo de dormir solo en su camita, en su cuarto, lo lleva mejor él que nosotros. Le cuesta dormirse pero una vez lo ha hecho de momento no se despierta a mitad de noche. Así que algo hemos ganado. Aunque nosotros lo echamos muuuuucho de menos en la cama. Somos nosotros los que nos hemos acostumbrado a dormir con él y no al revés.